“LALIRIO” DE FUENTESAL ARENILLAS EN LA FABRA CENTRE D’ART CONTEMPORANI

Crítica sobre la muestra de Fuentesal Arenillas (Huelva, 1986 – Cádiz, 1989) curada por Claudia Elies.

Nada permanece intacto en LALIRIO. Lo que aparece se transforma, lo que parece estable se repliega y vuelve a activarse en otro punto del espacio. La exposición de Fuentesal Arenillas, comisariada por Claudia Elies, propone un recorrido donde el cuerpo del visitante entra en fricción con materiales, gestos y temporalidades abiertas, y se puede visitar hasta el 12 de abril en La Fabra Centre d’Art Contemporani.

Desde el primer contacto, LALIRIO no se organiza como un recorrido espacial claro ni como una secuencia clásica de piezas autónomas. La exposición se articula a partir de una acumulación de trabajos textiles dispuestos entre pilares y cristaleras, funcionando más como una columna vertebral que como una suma de elementos independientes. El espacio se formula como una presencia activa, cargada de memoria industrial. Las marcas en el suelo y la estructura diáfana del espacio conviven con las piezas, generando un campo de fricción entre pasado productivo y práctica artística.

Esta fricción adquiere una resonancia particular si se atiende al momento que atraviesa el propio recinto. LALIRIO se inscribe en La Fabra Centre d’Art Contemporani, un equipamiento municipal situado en el complejo de Fabra i Coats, en Sant Andreu, que desde 2012 funciona como espacio independiente dedicado a la investigación, producción y circulación de prácticas artísticas contemporáneas. En este inicio de 2026, el centro entra en una nueva fase de consolidación impulsada por la colaboración entre el ICUB y el MACBA, una alianza orientada a ampliar su proyección sin comprometer su autonomía artística. La programación, dirigida por Claudia Elies, pone el foco en el contexto local, el trabajo en red y la relación con el barrio, a la vez que articula una apertura internacional desde una perspectiva ecofeminista e intergeneracional.

Fotografía cortesía de Fuentesal Arenillas
Fotografía cortesía de Fuentesal Arenillas
Vista del montaje expositivo de “LALIRIO” de Fuentesal Arenillas en el espacio de La Fabra - Centre d'Art Contemporani, Barcelona

La investigación de Fuentesal Arenillas (Huelva 1986 – Cádiz 1989) se centra en la relación y en los estados como punto de partida, abordando la escultura desde la figura doble y el devenir de su propia práctica, desplegando un juego que deriva en formas cargadas de potencial metafórico a través de los materiales. En esta ocasión su trabajo se desarrolla en LALIRIO desde una concepción de la escultura entendida como proceso colectivo y aprendizaje continuo. No hay voluntad de fijar la forma, sino de aceptar su pérdida constante. Las piezas parecen existir en un estado de tránsito, como si estuvieran siempre a punto de convertirse en otra cosa. Esta condición elástica atraviesa las tres instalaciones que conforman la muestra —Carrusel, Imaginaria y Caracolas—.

En la planta baja, Carrusel, se construye como una instalación a partir de una correspondencia objetual y física sostenida en el tiempo entre Fuentesal Arenillas y la artista Itziar Okariz, materializada en una multitud de prendas-carta. No se trata de vestimentas ni de esculturas en un sentido clásico, sino de objetos en potencia de acción, concebidos para ser activados por el cuerpo. Antes de su despliegue en LALIRIO, Carrusel tuvo una primera materialización en la Sala de Bóvedas de Condeduque, en una muestra curada por Marta Ramos-Yzquierdo y Francisco Ramallo. Aquel encuentro entre Fuentesal Arenillas e Itziar Okariz no se planteó como una colaboración puntual, sino como un proceso en el que la conversación se entendía como artefacto. Las prendas-carta estiraban la comunicación más allá del lenguaje, resistiendo la distancia y los vacíos de la escucha. Esa lógica de encuentro en marcha se sedimenta ahora en LALIRIO como método.

Fotografía cortesía de Fuentesal Arenillas
Fotografía cortesía de Fuentesal Arenillas
Fotografía cortesía de Fuentesal Arenillas

En la instalación actual, las prendas suspendidas permanecen en un estado de espera, como si la acción hubiera ocurrido hace un momento o estuviera a punto de suceder. El archivo de vídeo producido por Okariz documenta ejercicios de proximidad realizados sola o en compañía.

En la primera planta, Imaginaria centra la atención en la memoria y la repetición, transformando restos de talleres en un archivo tangible de la práctica artística de Fuentesal Arenillas. La instalación se construye sobre tableros de táblex que sirvieron como suelos de taller, donde huellas de cortes, recortes, manchas y marcas de uso se superponen sin jerarquía, revelando años de experimentación y gestos acumulados. Para esta ocasión, las artistas invitaron al artista LUCE a intervenir y aportar su mirada. De este modo, Imaginaria no sólo documenta el pasado, sino que activa un proceso de relectura del tiempo, donde la repetición y la acumulación devienen en vestigio y estrategia para explorar cómo lo cotidiano se convierte en material escultórico.

Caracolas, constituyen las piezas producidas específicamente para LALIRIO, estas retoman los mismos patrones que las prendas-carta, pero los someten a nuevas variaciones. Lo sólido y lo vacío se alternan, y el peso del material actúa como determinante de la forma final, resultando una escultura que aparece como gesto prolongado en el tiempo.

La exposición acontece como las flores del lirio de mar: emergen, se acumulan y generan un nuevo orden sin perder su forma original, en constante relación con las corrientes que los atraviesan. Se niegan a adoptar una posición final, permaneciendo siempre en movimiento. LALIRIO no propone una experiencia orientada a la interpretación, sino al tránsito. En un lugar atravesado por la historia del trabajo y sus cuerpos, la forma permanece siempre en suspenso.

Retrato de Fuentesal Arenillas. Fotografía por Ivan Padovani
Fotografía cortesía de Fuentesal Arenillas
Fotografía cortesía de Fuentesal Arenillas

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