En un presente como el actual, reivindicar la memoria suele ser un acto, en ocasiones, vacuo. Olvidar que lo que nos sostiene como miembros de una unidad (de las diferentes comunidades a las que individualmente pertenecemos) son precisamente esos finos hilos de historia y memoria que nos reconcilian –también nos enfrentan–, pero que, desde luego, nos hacen comprender mejor el pasado y entendernos como sociedad.
Cuando se acaba el día es un proyecto fotográfico de Beatriz Polo Iañez (Palma, 1976) que bebe de esta idea de afecto. Basado en la investigación de una historia familiar, Polo Iañez trae al presente el episodio conocido como La Desbandá. Situémonos en Málaga, febrero de 1937. La ciudad es atacada por las tropas del ejército sublevado (con el general Gonzalo Queipo de Llano a la cabeza), provocando una huida masiva de la población civil hacia la Almería republicana. 150.000 personas (un número aproximado, ya que no hay registros oficiales) huyeron por las carreteras costeras mientras eran bombardeadas vía marítima por tres buques de guerra de la Armada franquista: el crucero Baleares, el crucero Canarias y el Almirante Cervera, seguidos además por cazas italianos, alemanes y españoles. Las víctimas mortales reales (además de los represaliados entre aquellos que se atrevían a retornar a su hogar) podrían ascender a 10.000, pero en un conteo muy superficial, ya que, de nuevo, no hay documento oficial alguno del éxodo.
Polo Iañez relata en su texto curatorial cómo el bautizado crucero Baleares fue hundido al año siguiente por la Armada Republicana, causando la baja de casi 800 marineros, motivo por el cual fue erigido el monumento con la escultura de José Ortells (construido por presos republicanos) a iniciativa del director del diario Última Hora en Palma.
La fotógrafa mallorquina toma este periodo histórico de un pueblo, el de la Málaga civil, que también forma parte de su propia historia familiar, convirtiéndolo en un proyecto fotográfico, hoy expuesto en el Centre Cultural La Misericòrdia —originalmente una institución benéfica fundada en 1677—, en el marco del Mallorca PhotoFest 2026, impulsado por Art Palma Contemporani. La punta del iceberg la forma el obelisco de Sa Feixina que aún yace en la isla como motivo de recuerdo, de deshonra, de la matanza, del éxodo.
Este episodio –unido literal y metafóricamente con el gran símbolo de la Guerra Civil Española, el Guernica de Pablo Picasso– y su transformación en material artístico toma el contexto de la memoria de la reparación para reconciliarse con la historia, para repararla, entenderla. La escritora e investigadora Marianne Hirsch habla precisamente de la posmemoria como reparación posterior constituida a partir de los retazos, y muy en relación con la fotografía. Coincidiendo con sucesos históricos presentes y mediante un proyecto de una fineza y pertinencia absolutas, Cuando se acaba el día se nutre de material de archivo, con retratos (unos llenos de fuerza, carisma) y fotografías conservadas que hablan de un paisaje, de una realidad, de una memoria. Un canto al cielo y a la historia que permite entendernos. Quizás no perdonarnos, pero sí estar despiertos al conocimiento.