Anni Albers: Constructing Textiles (del 30 de abril al 16 de agosto), curada por Fabienne Eggelhöfer y Brenda Danilowitz, toma como pretexto la colosal obra de la artista y diseñadora Anni Albers (Berlín, 1899-Orange, Connecticut, EE.UU., 1994), en la que constituye la mayor exposición hasta la fecha dedicada a la artista en territorio austriaco, en el Lower Belvedere de Viena. Una producción densa y experimental que se remonta a los albores de la Bauhaus alemana de los años veinte. La trayectoria de Albers, inevitablemente marcada por su emigración a Estados Unidos, en donde “se consolidó como una artista versátil”, como se evidencia en su labor docente en el célebre y mítico Black Mountain College, que se extendió hasta bien entrada la década de los ochenta.
A través de una práctica extensa y prolífica, Albers exploró el tejido y sus estructuras, concibiéndolo de manera visionaria como “la forma más avanzada del pensamiento arquitectónico moderno”, algo que demostró con un conocimiento profundo y afinado de los materiales y de sus aplicaciones. La exposición en Viena reúne una selección de obras de sus diversas etapas creativas —desde la ya mencionada Bauhaus en Weimar, Dessau y Berlín hasta su etapa estadounidense—, además de estudios de materiales, escritos teóricos, alfombras y tejidos que dan cuenta de la maestría de una de las artistas textiles más influyentes del siglo XX, cuya práctica fundamenta, de forma visionaria y sagaz, un pensamiento que aproxima la disciplina textil a la arquitectura.
En esta muestra –cuyo título proviene de un texto ensayístico escrito por la propia artista a finales de los años cuarenta– se toma como pretexto el valor del pionero trabajo de Albers en la concepción del arte textil, ampliando sus horizontes y situándolo en un escenario que superaba la idea de artesanal. Así, la idea de “tejido” queda sublimada en un horizonte que aúna el pensamiento arquitectónico moderno con las fibras textiles, a partir del refinado conocimiento que la artista tenía de los materiales, fruto también de viajes que le llevaron a recorrer diversos países de Latinoamérica como Perú, México o Chile, embebida por una curiosidad innata por las técnicas.
En el primer capítulo del mítico libro On Weaving (1965), una visionaria Annie Albers nos dice: «Uno de los oficios más antiguos, el tejido a mano es un método para formar una superficie flexible de hilos entrelazándolos de manera rectangular. Inventado en una época precerámica, ha permanecido esencialmente sin cambios hasta hoy. Incluso la mecanización final del oficio mediante la introducción de maquinaria no ha modificado el principio básico del tejido. (…) Durante los 4.500 años o, según algunas estimaciones, incluso 8.000 años en que creemos que la humanidad ha estado tejiendo, el proceso en sí no ha cambiado (…) Seguimos trabajando en el tejido, como en sus inicios, (…)».
Capaz de conectar el pasado con el futuro, Anni Albers: Constructing Textiles sobrevuela precisamente sobre esto: tejer, hilar, construir. Tal vez narrar.
Fotografía cabecera: Anni Albers en el telar, Black Mountain College, North Carolina, 1937. Fotografía: Helen M. Post. Cortesía de Western Regional Archives, State Archives of North Carolina