Revisión antológica de la obra de Txuspo Poyo en Azkuna Zentroa

La mayor retrospectiva sobre el artista, curada por Álvaro de los Ángeles.

La obra de Txuspo Poyo (Alsasua, Navarra, 1963) indaga en el poder político y simbólico de las imágenes, entendidas no como documentos neutrales sino como artefactos capaces de modelar la memoria colectiva. A través de la apropiación, la relectura de archivos, el desmontaje de narrativas mediáticas y la construcción de ficciones críticas, su práctica artística tensiona los límites que resultan de los quiebres entre realidad y representación.

Su trabajo propone una mirada que desconfía de la imagen (y, por ende, del relato oficial asociado) como verdad cerrada, configurándola como terreno activo de disputa: cada montaje es una intervención sobre la historia, cada archivo una posibilidad abierta de reescritura. En la exposición monográfica que presenta en Azkuna ZentroaAnónima (curada por Álvaro de los Ángeles), estas líneas de investigación se articulan como un recorrido por una trayectoria que concibe el arte como herramienta de análisis cultural y como espacio para imaginar otras formas de narrar lo histórico-común.

"Gabinetes Pedagógicos II", 2020, Txuspo Poyo. Fotografía cortesía del artista, Azkuna Zentroa y Acerca Comunicación
"Gabinetes Pedagógicos II", 2020, Txuspo Poyo. Fotografía cortesía del artista, Azkuna Zentroa y Acerca Comunicación

sirocomag: A lo largo de tu trayectoria has trabajado con cine, arquitectura, política, animación y/o ciencia ficción como materiales de creación y pensamiento. ¿Cómo construyes un proyecto a partir de esta diversidad de lenguajes y cómo estableces el diálogo con el espectador?

Txuspo Poyo: En cada estudio realizado se plantea un lugar desde donde construir un relato cuyos vínculos se convierten en el eje de actuación. Contexto y andamiaje nos permiten poder aproximarnos a temáticas que, aunque en apariencia parecen anacrónicos por los saltos temporales, nos envuelven en temas que son muy próximos en sus contenidos. Estas construcciones son transversales, y en ellas confluyen diferentes disciplinas, lo que amplía el marco fuera del arte.

La complicidad del espectador es muy importante para que se establezca el diálogo y para que la obra atraviese el umbral. Ese diálogo tiene que venir de ambas partes; a veces es inmediato, otras veces necesita un reposo.

SM: Uno de los leit motiv de tu obra es la exploración de los vínculos –y fisuras– entre historia, autoridad y mecanismos de control. ¿Cómo articulas, junto al curador Álvaro de los Ángeles, esta preocupación dentro de la exposición Anónima?

T.P.: La herencia es una parte fundamental de nuestra construcción social y cultural.

El legado y la memoria van componiendo nuestro ADN, forman parte de nuestras referencias, modos y modelos de representación, son nuestros cimientos heredados. Estos conceptos se revelan de diferente manera en cada propuesta. Cadáveres Exquisitos, por ejemplo, los obituarios de los periódicos de aquello que ha formado parte generacional de nuestros referentes, hablan del día de su fallecimiento pero, a su vez, del legado que han dejado. Esto conecta de una manera directa con nuestras experiencias, ya que esa persona, animal o cosa ha formado, en algún momento de su vida, parte de la nuestra.

Anónima atraviesa todas las disciplinas sin pérdida de significado, nos remite al sujeto en términos de autoría a veces desconocida y otras oculta, en el espacio jurídico o empresarial entre sociedades anónimas, pero en mi caso quería hacer visible la emancipación de los objetos a través de sus materiales, como testigos materiales históricos. El uso de materiales como el celuloide, los periódicos o las postales, todas ellas usadas y en riesgo de desaparición, han formado parte no como una idea de reciclaje, sino para establecer y activar una relectura de sus posibilidades. Hace treinta años, todos estos materiales formaban parte de nuestra vida diaria, quién no tenía en casa una colección de cromos, o postales recibidas de amigos o familiares en una caja de zapatos… ahora tienen otra lectura, quizás por su pérdida, sin llegar a ser objetos fetiches.

Montaje expositivo de "Anónima", de Txuspo Poyo. Fotografía cortesía del artista, Azkuna Zentroa y Acerca Comunicación
Exterior Azkuna Zentroa. Fotografía cortesía del artista, Azkuna Zentroa y Acerca Comunicación

SM: A lo largo de tu obra has explorado medios muy diversos, desde el vídeo hasta tecnologías experimentales. ¿Cómo concibes el papel de la tecnología en tus proyectos y de qué manera piensas que influye en cómo el público experimenta tus piezas?

T.P.: Las tecnologías se articulan como herramientas y dirigen nuestros comportamientos y, como herramientas, están construidas para formar parte del juego de la seducción y el deseo. Son elementos que el capitalismo ha sabido apropiarse de tal manera que lo que ofrecen es un deseo que se consume y se suplanta con la rapidez del gasto. El artista como constructor las utiliza desde su economía de medios. El público no las ve como algo separado del proceso, sino que han sido integradas, en algunos casos democratizando la producción. Paul Virilio decía que toda nueva tecnología lleva su propio accidente, asumiendo que el miedo ha eclipsado todo avance. Estamos rodeados de incertidumbre, pero mientras mantengamos el habla habrá esperanza de no perder el horizonte como utopía.

No sé cómo va a responder el público a la exposición, espero que se sienta atraído y de alguna manera partícipe de todo este dispositivo. Está diseñado no solo para que interactúen unas obras con otras, sino para que el propio espectador forme parte de ellas.

"Expediente: túnel de La Engaña. 2014-2016", Txuspo Poyo. Vídeo para tres pantallas. Fotografía cortesía del artista, Azkuna Zentroa y Acerca Comunicación
"Expediente: túnel de La Engaña. 2014-2016", Txuspo Poyo. Vídeo para tres pantallas. Fotografía cortesía del artista, Azkuna Zentroa y Acerca Comunicación

SM: Mirando atrás, desde los años 90 hasta Anónima, ¿cómo podrías describir la evolución de tu universo conceptual y creativo, y qué temáticas o formatos te interesa explorar en los próximos años?

T.P.: La edición o montaje del cine, la trama, el tejido que surge en las primeras obras de Celuloides en los 90, han ido señalando un camino de construcción en ese sentido, donde la imagen y sus narraciones nunca han sido neutrales. Con la distancia de las primeras, las obras quizás se han ido complejizando, pero siempre han mantenido una lectura poética en su conceptualización. Muchos de los proyectos siguen abiertos y, de hecho, voy incluyendo material que puede ampliar el sentido de la propuesta. Como decía al inicio, son trabajos de estudio y, así pues, siempre están a disposición de nuevos cambios. Ahora tenemos varios en fase de incubación bajo el calor de una bombilla.

También hay que cuidar y cultivar lo ya construido, en especial si ha sido pensado para el espacio público. Estoy pensando en el proyecto de una casa árbol realizada para la comunidad de Altsasu, donde he pasado mi infancia y adolescencia. Esta casa árbol se ubica en el bosque de Dantzaleku y se plantea como recuperación de la infancia y lugar de iniciaciones. La propiedad de la obra es de la comunidad, pero su administrador, el Ayuntamiento de Altsasu, la ha abandonado desde hace unos años. No hay posibilidad de recuperarla, por mucho que lo hemos intentado recogiendo firmas, enviando cartas al alcalde que no han tenido respuesta hasta la fecha. La falta de voluntad política choca frontalmente con la cultura, y ahí es donde los medios os tenéis que hacer eco de estos gestos contra el patrimonio cultural.

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