Helena Almeida: Sostener la línea con mis dedos

Exhibición monográfica de la desaparecida artista portuguesa en Prats Nogueras Blanchard (Barcelona).

En una conversación entre la artista plástica Helena Almeida, el bailarín João Fiadeiro y el curador Delfín Sardo[1], el trabajo de la creadora portuguesa se aborda en términos coreográficos y físicos, con giros inesperados y desprevenidos que, según Michael Tarantino, lo asemejan al cine de Alfred Hitchcock.

Efectivamente, la incógnita que rodea la corporalidad escultórica de la práctica de Helena Almeida (Lisboa, 1934 – Sintra, 2018) la convierte en un terreno público compartido, un cuerpo como territorio al que volver una y otra vez sin ambages. Una proyección que la propia Almeida no considera autorretrato, sino una captura de un cuerpo colectivo y plural, aquel que queda representado.

Helena Almeida, "Estudo para série 'Onda'", 1997, fotografía en blanco y negro. 124 × 129 cm. Fotografía de Roberto Ruiz, cortesía de Prat Nogueras Blanchard, Barcelona.
Helena Almeida, "Rodapé", 1999, grafito y tinta india sobre papel. 29,7 × 21 cm. Fotografía cortesía de Prat Nogueras Blanchard, Barcelona.

En este limbo entre disciplinas –desde la pintura, la fotografía, el dibujo o la performance– se exponen los límites de su propia obra, ahora en exposición en la sede barcelonesa de Prats Nogueras Blanchard en Sostener la línea con mis dedos hasta el 29.01.26.

Helena Almeida es, ciertamente, una de las creadoras más relevantes del arte luso contemporáneo y, más específicamente, de la renovación que tuvo lugar en la década de los setenta. La investigación de la artista transita en una profunda experimentación con el medio material: desde las piezas con hilo de crin sobre papel, como vemos en obras como “Desenho Habitado” (1975), presentes en la muestra con un evidente nexo de unión resaltado en el texto curatorial: la línea como vínculo que excede al cuadro, a la materia. Un gesto abierto, consciente y obsesivo que amplía la superficie, convirtiendo el objeto (ella misma) en herramienta, materia y lenguaje.

Un equipo indisoluble: la artista, el taller, su ayudante[2], con el que imaginar una poética de la desaparición-afirmación que se reafirma constantemente, como vemos en la serie de dibujos rodapé (1999): una suerte de escritura, de cartografía que define el movimiento del cuerpo y su articulación.

Helena Almeida, "Lavada em lágrimas #6", 2008/2009, fotografía en blanco y negro. 114 × 175 × 4,7 cm (enmarcado). Fotografía cortesía de Prat Nogueras Blanchard, Barcelona.
Helena Almeida, "Desenho Habitado", 1975, fotografía en blanco y negro con dibujo y collage de crin de caballo. 65 × 57,5 × 3,5 cm (enmarcado). Fotografía cortesía de Prat Nogueras Blanchard, Barcelona.

Un culminar en la ausencia, el no saber, que te hace cuestionarte el espacio de la obra, el límite de la disciplina, el pensamiento, el inicio y el fin. Un cuerpo que, como las olas, rompe en la orilla, en el límite, creando signos. Un Sostener la línea con mis dedos que enuncia una posibilidad. Ya en 1993, Rosalind Krauss [3] hablaba del cuerpo en la obra con un camino amplio: desde el psicoanálisis lacaniano, al feminismo visual-cinematográfico pionero de Laura Mulvey o la abyección de Julia Kristeva. Una idea de cuerpo que rebasa la mera corporalidad, sumergiéndose en la cuestión identitaria; una obra subversiva, netamente metarreferencial, que se inserta plenamente en el canon de la historiografía del arte. En piezas como Lavada em lágrimas #6 (2008/2009) vemos cómo el cuerpo no solo ocupa el bastidor sino que también lo abandona físicamente[4].

Una obra marcada por el abrazo entre el estar y no estar, la sinécdoque, la contradicción, la metareferencia, la característica pintura azul y las relaciones que plantea dentro y fuera del marco. Una obra parlante.

Helena Almeida, "S/T", 1975, fotografía en blanco y negro con línea dibujada en tinta india. 39 × 41 cm; 43 × 45 × 3 cm (enmarcado). Fotografía cortesía de Prat Nogueras Blanchard, Barcelona.

NOTAS AL PIE

[1] Extraída del catálogo de I AM HERE de Joâo Fiadeiro, con motivo de la presentación de dicho espectáculo junto a una exhibición del trabajo de Helena Almeida en el Centro Cultural de Belêm (Lisboa) en 2004.

[2] Su marido, Artur Rosa, colaborador y fotógrafo.

[3] Recuperando aquí a Anna Maria Guasch y en referencia a la obra de Cindy Sherman.

[4] Siguiendo a Abigail Solomon-Godeau.

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