Marco Alom: Lo que permanece

Exhibición individual del artista tinerfeño en Artizar Tenerife.

En el verano de 2015, el artista Marco Alom regresó al pueblo donde había nacido después de muchos años sin volver. Tras una tarde de recuerdos compartidos con un amigo de infancia, este le hizo una pregunta: «¿Quieres ir al lugar donde naciste?». Caminaron de noche por una urbanización detenida a medio construir tras la crisis inmobiliaria de 2008. Entre calles asfaltadas y chalets vacíos, el amigo buscó el único vestigio que quedaba de aquel mundo: un fragmento de pared que tiempo atrás había servido para guardar a los perros de un vecino. A partir de ese resto, comenzó a reconstruir con sus pasos el trazado de las antiguas fincas y las casas que habían ocupado el lugar. Después, señaló una calle desierta y dijo: «Aquí estaba tu casa, aquí naciste tú».

Marco Alom, "Herbario", 2026. Técnica mixta sobre, 47×31 cm. Cortesía del artista y Galería Artizar

La frase devolvía una ubicación a lo que ya había perdido toda presencia material. Allí donde antes había una casa, un juguete, una herramienta o un lugar de encuentro, quedaban el asfalto y las construcciones de una urbanización inacabada. El espacio podía señalarse, pero ya no ofrecía nada que permitiera reconocer la vida que había transcurrido en él. ¿Qué queda de un lugar cuando desaparecen las cosas que nos permitían recordarlo? ¿Qué puede conservar una imagen cuando su referente ha sido borrado? De aquella visita surgió la pregunta que da título a Lo que permanece[1], la exposición de Marco Alom en la Galería Artizar de La Laguna. Una pregunta sobre la memoria, pero también sobre las formas que especulamos para hacer transmisible aquello que el tiempo y la transformación material vuelven irrecuperable.

Vista de la exposición “Lo que permanece” de Marco Alom en Galería Artizar. Fotografía cortesía de la artista y la galería
Vista de la exposición “Lo que permanece” de Marco Alom en Galería Artizar. Fotografía cortesía de la artista y la galería

El episodio plantea un problema que atraviesa la práctica artística de Alom: cómo producir una imagen de aquello que ya no puede observarse directamente. El recuerdo conserva detalles, pero carece de la estabilidad de un objeto presente. La imaginación completa lo que falta y la narración organiza elementos dispersos hasta darles continuidad. Entre esos procedimientos se sitúa Lo que permanece, una exhibición en la que el dibujo permite trabajar con aquello que ha perdido su forma original.

El dibujo tiene en el trabajo de Alom una función que va más allá de reproducir formas. Es un medio para poner a prueba cómo se construyen las imágenes y qué conocimientos pueden contener. Su investigación se ha desarrollado alrededor de la historia del arte, la antropología, la simbología y los relatos que distintas culturas elaboran para explicar su existencia. Estas líneas confluyen en su interés por el mito, entendido como una forma de organizar, transmitir y perdurar aquello que una comunidad considera significativo. Las imágenes y las historias que sobreviven durante generaciones rara vez mantienen intacto su sentido inicial. Se transforman con cada nueva interpretación y, en ese proceso, adquieren significados que exceden las circunstancias de su origen.

Marco Alom, "La condición humana II" (detalle), 2026. Tinta sobre papel, 170 × 76 cm. Cortesía del artista y Galería Artizar

En Lo que permanece, el mito aparece como una posible respuesta a la dificultad de conservar lo vivido. Allí donde la experiencia individual pierde sus referencias, el relato puede establecer otras relaciones y ofrecer una forma transmisible a lo ocurrido. La transformación de un recuerdo en mito no consiste en recuperar fielmente un acontecimiento, sino en construir una historia capaz de prolongarlo. Este proceso permite comprender el interés de Alom por las imágenes cargadas de referencias culturales y por los símbolos que atraviesan distintas épocas. Una imagen puede sobrevivir a aquello que representaba, cambiar de contexto y continuar produciendo sentido. Su duración depende también de las nuevas lecturas que admite.

Esta investigación tiene continuidad en Lo útil del vacío, la exposición que presentó en la misma galería en 2022. El vacío ha sido una cuestión recurrente en su trabajo, vinculada a las posibilidades del dibujo y a la aparición de formas allí donde parecía faltar algo. En su producción, la representación no resuelve necesariamente una ausencia, puede convertirla en el punto de partida de una búsqueda formal. En Lo que permanece, ese sistema se relaciona con el tiempo y con la transformación de los recuerdos. El dibujo permite establecer una relación con lo desaparecido sin exigir que la imagen funcione como prueba de lo que ocurrió. Entre la memoria y la invención se abre un espacio en el que las formas pueden adquirir una existencia propia. El papel asociado tradicionalmente a la conservación de imágenes y documentos, también está expuesto a la degradación física. En la exposición, los papeles concebidos como soportes de belleza quedan sometidos a la acción de los hongos, que alteran su superficie y modifican su apariencia. La materia que debía preservar una imagen participa así en su transformación orgánica. El tiempo deja de ser una referencia abstracta y actúa directamente sobre aquello que parecía destinado a durar.

Marco Alom, "El pendón de los vencidos" (2022–25). Papel, cal, madera y hierro, 180×53×5 cm. Cortesía del artista y Galería Artizar

Una de las obras destacadas de la exposición, El pendón de los vencidos, parte de una forma cargada de significados históricos para desplazar su sentido. Tradicionalmente vinculado a la identificación de una comunidad, a la representación de una autoridad o a la afirmación de una victoria, el pendón adquiere aquí una función distinta: representar a quienes han quedado fuera de los relatos que organizan la memoria colectiva. Alom invierte así el sentido habitual de este emblema y lo convierte en una señal para los vencidos, los marginados y aquellos cuya presencia ha sido relegada o invisibilizada. La victoria deja de ser el principio que legitima la imagen; el estandarte pasa a representar la persistencia de quienes no han obtenido reconocimiento y, aun así, continúan presentes. Esta resignificación también afecta a la relación entre el símbolo y el lugar que ocupa. El pendón no termina de anclarse a ningún suelo, como si careciera de una tierra propia desde la que afirmar su pertenencia. Su punta, sin embargo, permanece como un punto de localización: señala que hay alguien, o algo, que sigue ahí. La obra convierte así un emblema de afirmación colectiva en una imagen de la persistencia sin garantías de arraigo.

Marco Alom, "El pecado original" (2025). Tinta, acuarela y pintura sobre papel (díptico), 160×155 cm. Cortesía del artista y Galería Artizar

La exposición plantea así una relación entre el dibujo y la fabulación que no se limita a la evocación del pasado. Alom trabaja con los mecanismos mediante los cuales una experiencia llega a convertirse en relato, una forma en símbolo y un recuerdo en imagen. La desaparición de la casa en la que nació constituye el punto de partida de esta investigación, pero su alcance reside en una pregunta más amplia sobre cómo construimos aquello que recordamos. La memoria necesita formas para transmitirse, y esas formas intervienen inevitablemente en lo que llega hasta nosotros. Al final de aquella noche de 2015, el amigo de Alom pudo señalar el lugar donde había estado su casa porque todavía conservaba el conocimiento de su distribución. El fragmento de pared no bastaba para reconstruirla, pero sus pasos permitieron reconocer un espacio que ya no existía. Entre ambos quedó una imagen compuesta por un resto material, una memoria y un gesto de señalamiento. Lo que permanece parte de esa misma operación: dar forma a algo que ya no está presente y preguntarse qué puede llegar a significar cuando pasa de una vida individual a una imagen compartida.

Marco Alom, "Herbario", 2026. Técnica mixta sobre, 47×31 cm. Cortesía del artista y Galería Artizar

NOTAS AL PIE

[1] Vídeo de «Lo que permanece». Esta exhibición puede visitarse en la Galería Artizar, Calle San Agustín, 63, La Laguna, hasta el 17 de octubre de 2026.  

Imagen cabecera: Marco Alom, «Lo que permanece» (detalle), 2025. Papel gofrado, acuarela, cal. 334x167x35 cm Cortesía del artista y Galería Artizar

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