MIEDO AL COLAPSO: Dasha Shishkin y Alejandro Leonhardt

Dúo show en la galería mallorquina Florit/Florit inaugurada en la 30ª. edición de la Nit de l'Art.

En El colapso (2019) vemos, a través de episodios rodados en plano secuencia, la forma en la que diferentes espacios que conforman la sociedad contemporánea van cayendo paso a paso, como en un dominó orquestado. Aquello en lo que crees se desmorona en un proceso irremediable que llama al caos, al desorden, a la quiebra.

Alejandro Leonhardt, “Miedo al colapso #3”, 2026. Chapa de acero inoxidable, adhesivos, aluminio y hierro, 185,7×83,5×26,6 cm. Cortesía de Florit/Florit y del artista

En Miedo al colapso, la exposición recientemente inaugurada –en el marco de la 30.ª Edición de la Nit de l’Art mallorquina– en Florit/Florit, vemos un diálogo en torno a estos conceptos a partir de dos artistas que aparentemente inducen a la contradicción: Alejandro Leonhardt (Puerto Varas, Chile, 1985) y Dasha Shishkin (Moscú, 1977). Insertos en el programa curatorial de una galería que apunta a un site-specific muy sui generis, entramos en una conversación disonante entre una figuración desbordantemente filosa y una instalación que tiende a la contención, al vacío.

Dasha Shishkin, “Untitled 9”, 2026. Acrílico y crayón Conté sobre lienzo montado en tabla, 20,32×25,4 cm. Cortesía de Florit/Florit y de la artista

Dividida entre las dos plantas que componen la galería, vemos dos proyectos claramente diferenciados: Leonhardt presenta el resultado de una residencia en la galería mallorquina en la que vemos algunos de los restos materiales del Banco Pastor, una sucursal bancaria fagocitada por Banco Santander. El artista chileno recoge cajas o puertas de seguridad, asumiendo un colapso pasado y presentando las piezas que quedan, recogiendo objetos y arquitecturas que contenían o remitían a elementos que formaban parte de una cámara acorazada que ahora ya solo ejemplifican la potencia que representaban antaño, el colapso hecho carne. En las obras de Shishkin vemos unas figuraciones apabullantes, repletas de referencias fabulísticas, que rellenan artificialmente el vacío que flota en Miedo al colapso. La artista rusa toma una serie de personajes que le sirven de excusa para frivolizar un mundo repleto de energía desdibujada –en constante movimiento– que hace que sus entes multiformes en un sentido grotesco se diluyan en una perspectiva perdida e ilusoria entre escenarios planos, miradas vacías, cigarros y barroquismo.

Dasha Shishkin, “Untitled 5”, 2026. Mylar, carboncillo, pastel y acrílico, 32,5×45,5 cm. Cortesía de Florit/Florit y de la artista
Dasha Shishkin, “Untitled 7”, 2026. Mylar, carboncillo, pastel y acrílico, 32,5×45,5 cm. Cortesía de Florit/Florit y de la artista

Juntos componen un microcosmos sostenido por un fino hilo que, en ocasiones, vislumbramos frágil y etéreo. Una energía descontextualizada, repleta de voces, carnalidad y ausencias auráticas, un territorio ya baldío. Una exposición sobre la ausencia, la calma previa a la tempestad, la tensión. Antiguas puertas que custodiaban un tesoro, vistas por figuras deformadas. Acudimos a la voz de T. S. Eliot en su mastodóntica elegía al vacío The Waste Land: «¿Cuáles son las raíces que prenden, qué ramas / Brotan de este cascajo? Hijo de hombre, / Tú no puedes decirlo, ni imaginarlo, pues sólo conoces / Un cúmulo de imágenes donde reverbera el sol. / El árbol seco no cobija, el grillo canta monocorde, / La estéril piedra no mana agua. Sólo / Hay sombra bajo esta roca roja». Un colapso que te arrastra y del que no puedes escapar. 

Vista de instalación de “Miedo al colapso”, con obras de Alejandro Leonhardt y Dasha Shishkin. Fotografía: Juan David Cortés. Cortesía de Florit/Florit y de los artistas
Detalle de la instalación de Alejandro Leonhardt en “Miedo al colapso”, 2026. Fotografía: Juan David Cortés. Cortesía de Florit/Florit y del artista

Imagen cabecera: Dasha Shishkin, “Untitled 6”, 2026. Mylar, carboncillo, pastel y acrílico, 32,5×45,5 cm. Cortesía de Florit/Florit y de la artista

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