Paloma de la Cruz (1991), escultora malagueña que moldea cerámica como carne, barro desde el espíritu y obras que rozan el erotismo de lo orgánico; con sus manos crea vida. Ya han pasado algunos años desde su primera muestra individual en Erótica Inversa, pero el centro que vertebra su obra la sigue cohesionando de manera natural y viva: el cuerpo y lo que gravita -o podría gravitar- alrededor de él.
De la Cruz toma la tierra y da a luz piezas vaginofálicas, lencería y encaje, entes que se expanden, se arrugan y cuelgan; carne sin sangre pero que vibra palpitante. De la teoría a la praxis, la escultora nos transporta con sus piezas a un universo de vísceras, eros subversivo y arquitectura del deseo. Paloma de la Cruz nos mece en sus brazos de barro, presentándonos una correspondencia entre lugar-materia corpórea. Su obra cobra vida ante la chispa de la verdad.
Arquitecturas palpitantes, Carne de cañón, Paños de ablución. Dentro del Leviatán. Clausa corpora.
Resurrección de lo incorruptible, la pasión de la carne.
Paloma de la Cruz, escultora.

 

SM: ¿Qué sentido/utilidad (si los tuviera) entraña para ti el arte?

PdC: El barro es de por sí un material visceral y primitivo. La relación con él al manipularlo es muy carnal, se produce una relación muy íntima modelándolo.

“Ella cambia como barro {bajo} el sello; y como vestidura se presenta”.

Job.38:14

En mi obra, la arcilla se convierte en piel, en piel arquitectónica que recubre las paredes de la sala, que se pliega y se despliega, se adapta a ella y la transforma. Al esmaltar esta epidermis con motivos de encaje y lencería, se produce una erotización del espacio, tornando lo público en privado y viceversa.

Creo que, como comentaba anteriormente, esa relación tan íntima y visceral, debe transmitirse en la obra. En mi caso considero muy importante ese vínculo con mi trabajo. Siempre me ha interesado el tema del cuerpo, de mi cuerpo, y de los cuerpos en general. Sí que creo que la herida puede ser un buen punto de partida para producir, aunque no necesariamente el único, en mi caso es así. De pequeña era una niña con sobrepeso que no encajaba en los cánones de belleza que esta sociedad ha establecido, con lo que ello conlleva en una adolescente. Son este tipo de experiencias las que me hicieron ir obsesionándome poco a poco con este tema. En el caso de mi obra el cuerpo no está presente, pero se intuye a través de los pliegues, arrugas y volúmenes, que remiten a él.

Vivimos en una colectividad en la que la estética del cuerpo es muy importante, el envoltorio es decisivo. Como bien apuntas, en mi obra ocurre lo mismo, son afables a primera vista, por su color, forma, tamaño, brillo de los esmaltes… pero remiten a cuerpos que se doblan, retuercen, se hinchan y deshinchan, padecen, viven y conviven. Esto es lo que genera extrañamiento, lo que hace preguntarse ¿qué ocurre con esos entes?

 

SM: Como espectadora aprecio que la materia arquitectónica es muy importante en tu trabajo (por ejemplo, en Arquitecturas Palpitantes). ¿En qué se sustenta tu motivación por lo arquitectónico?

 PdC: Cuando trabajo el barro, creo una conexión sólida entre cuerpo y lugar. En esta instalación muestro una continuidad entre las formas del cuerpo y las de la arquitectura, creando confusiones entre continente y contenido. Las superficies ornamentadas juegan con nuestras pupilas en un pálpito carnal.

Es decir, aquí parto de la serie ‘Gloria de las improntas’ para hacer una revisión de las mismas y, tal y como comentaba anteriormente, recurrir a nuevos modos de hacer. Es por ello que incluyo el volumen, no solo del pliegue, que ya venía implícito en mi obra, sino de la propia escultura como todo, haciendo emerger una suerte de bultos (pálpitos) de paredes y suelos a modo de ente o cuerpo que se encuentra cubierto por esta piel cerámica.

Es de gran atractivo para mí en este punto el trabajo Ángela de la Cruz (A Coruña, 1965). Su obra causa un interés en mi trabajo desde hace años, ya que la artista trabaja, desde un punto de vista que requiere de cierto sarcasmo y humor negro, con la idea de su propio cuerpo. Rompe los cánones establecidos de la pintura y convierte sus lienzos y bastidores en esculturas con volúmenes que hacen referencia a fracturas emocionales.

Sus piezas resultan de un enorme aliciente estético por sus formas y colores planos llamativos pero, a su vez, contienen una gran carga conceptual que los hace más relevantes e inquietantes si cabe.

Descubrir su trabajo, me hizo reflexionar sobre los modos de hacer en mi propia práctica. Me interesa mucho que no existan límites en mi obra entre la escultura, la arquitectura e, incluso, el dibujo o la pintura, como puede verse en el modo en el que empleo el esmalte.

 

SM: El cruce de disciplinas tiene lugar continuamente en tus obras, provocando efectos sinestésicos, como en Gloria de las improntas y Gloria de las improntas II, ¿de dónde nace este impulso?

Pdc: Con un tratamiento, tanto en lo material como en lo expresivo, de la cerámica, pretendo ahondar en los volúmenes del cuerpo como punto de partida para una reflexión estética que implica también una reflexión ideológica. Pero siempre a través del material y sus posibilidades plásticas, que me ayudan a configurar un lenguaje propio en el que éste se convierte en protagonista y construye nuevas formas que sugieren lo corpóreo. Comparto por ello la afirmación que hace la filósofa e historiadora alemana Juliane Rebentisch sobre el hecho de que el material del que está hecha una obra de arte “marca una diferencia […] y así de convierte el mismo en forma, vale estructuralmente para todo arte(1).

Rebentisch ahonda así en el peso y transcendencia que, en mi caso, la cerámica adquiere en la obra pues, para mí, toda posible creación de sentido se retrotrae a la facticidad del material, el cual, por su parte, brinda siempre una resignificación e induce a nuevas creaciones de sentido.

 

SM: ¿Cómo es ser artista joven en un panorama emergente de máxima precariedad?

PdC: Creo que la palabra que mejor lo define es supervivencia. El hecho de que todo esté centralizado y tengas que mudarte de ciudad para tener la posibilidad (que no la certeza) de tener alguna oportunidad, lo pone todo más difícil. Estoy muy a favor de los cambios y creo que es necesario salir de la zona de confort, por que ahí es donde ocurren cosas. El problema viene cuando no existe un abanico de posibilidades dentro del que poder moverte y elegir. Es cierto que considero que hasta ahora he tenido mucha suerte. Por supuesto he trabajado mucho, pero soy consciente de que el factor suerte juega un papel muy importante y de que esta carrera es de fondo y con forma de montaña rusa. Vivimos no solo en la precariedad si no en la incertidumbre constante. Además, existen iniciativas que pretenden romantizar esta situación, como por ejemplo pasa con los estudios de los artistas que residimos en el barrio de Carabachel. Los medios no paran de sacar artículos en los que recalcan lo “cool” que se ha vuelto el barrio repleto de artistas que han “decidido” trasladar sus estudios a esta zona  e incluso vivir en ellos. Cuando la realidad es que no podemos permitirnos otros alquileres y que nos mudamos a la periferia porque es más barato, no por ser más “guays”.

 

SM: En tiempos de supremacía virtual, mecanicismo e intelectualidad, ¿qué te aporta el contacto directo con el barro y la sustancia material en tu proceso creativo y humano?

PdC: Tanto en Carne de cañón, como en Erótica inversa, así como en Clausa Corpora (proyecto que desarrollaré en el siguiente apartado), parto de la premisa de tomar el barro como carne.

Como bien dice George Bataille, el erotismo está estrechamente ligado con lo religioso y con la idea de muerte:

Está en la esencia de la religión el oponer a los otros los actos culpables, para ser más exactos, los actos prohibidos. En principio, la prohibición religiosa evita un determinado acto, pero, al mismo tiempo, puede conferir un valor a lo que evita. A veces es posible o incluso está prescrito violar lo prohibido, transgredirlo. Pero, ante todo, lo prohibido impone el valor – un valor en principio peligroso- de lo que rechaza: en términos generales, este valor es el “fruto prohibido” del primer libro del Génesis. (2)

Mis intereses no residen en la idea de lo eclesiástico si no en el cuerpo y en la importancia que cobra el material al convertirse en una metáfora del mismo, como vemos a través del análisis de las diferentes obras expuestas.

Es en este punto en el que se tornan relevantes las palabras que el artista David Bestué manifiesta en una de sus entrevistas a través de las cuales afirma que para él la arquitectura siempre es una práctica cultural, bien autoconsciente o bien inconsciente(3).

Con un tratamiento, tanto en lo material como en lo expresivo, de la cerámica, pretendo ahondar en los volúmenes del cuerpo como punto de partida para una reflexión estética que implica también una reflexión ideológica. Pero siempre a través del material y sus posibilidades plásticas, que me ayudan a configurar un lenguaje propio en el que éste se convierte en protagonista y construye nuevas formas que sugieren lo corpóreo. Comparto por ello la afirmación que hace la filósofa e historiadora alemana Juliane Rebentisch sobre el hecho de que el material del que está hecha una obra de arte “marca una diferencia […] y así de convierte el mismo en forma, vale estructuralmente para todo arte(4).

Rebentisch ahonda así en el peso y transcendencia que, en mi caso, la cerámica adquiere en la obra pues, para mí, toda posible creación de sentido se retrotrae a la facticidad del material, el cual, por su parte, brinda siempre una resignificación e induce a nuevas creaciones de sentido.

 

SM: Artistas y redes sociales, ¿todo vale o la democratización del arte ha dado paso a una mayor libertad?

PdC: Estar tras la pantalla parece que lleva implícita una mayor libertad ya que tras ella podemos exponernos bajo nuestro “avatar” y mostrar aquella parte de nosotros que nos interesa, tanto como artistas como a nivel personal. No sé si estoy del todo de acuerdo con la idea de que se haya democratizado aún más, lo que si que ha podido pasar es que se hayan hecho más visibles las diferentes esferas y circuitos en los que nos movemos. Para mí la relevancia de las redes reside en su poder globalizador, en poder trabajar desde una ciudad y ser visible en otra que se encuentra a millones de kilómetros y, gracias a eso, conseguir un mayor alcance dentro del circuito en el que te muevas. Además de este sentido que sería de dentro hacia fuera, encontraríamos el inverso, es decir, la cantidad de referentes a los que tengo la oportunidad de acceder gracias a las redes sociales y el gran número de exposiciones que soy capaz de “visitar” sin moverme de mi estudio. Esto enriquece mi trabajo y me mantiene informada de lo que esta ocurriendo a mi alrededor tanto cercano como lejano.

 

SM: Estás realizando actualmente una tesis doctoral, ¿qué se aportan mutuamente la teoría y la praxis?

PdC: Todo. No podrían existir la una sin la otra. Sin mis referentes no podría concebirse mi obra. Realizar la tesis esta siendo un proceso bastante natural ya que se basa en mi propia producción, la cual lleva implícita el hecho de realizar una investigación tanto teórica como plástica antes y durante cada proyecto. Como investigadora considero que lo mas honesto que puedo aportar son las conclusiones a las que llego a través de las exposiciones, residencias y proyectos en los que participo, todo ello siempre apoyado por una teoría que fundamenta y sostiene estos resultados.

 

SM: Si miras hacia la Paloma de la Cruz de Erótica Inversa, ¿qué ves?

PdC: Recuerdo esos años de trabajo con especial cariño. Fue el primer proyecto personal al que me enfrentaba,  mi primera exposición individual, mi primer montaje, primer catálogo, primeros comisarios, primeros textos… Erótica inversa me ayudó a abrir puertas que, de otra manera, no sé como se hubiesen abierto, y eso el algo que debo agradecerle a la Facultad de Málaga, la oportunidad de dejarme ser yo, de no ponerme límites, al contrario, darme todas las alas posibles para desarrollarme personal y profesionalmente y encontrándome las menores trabas posibles.

(1) Rebentisch, Juliane: Estética de la instalación. CAJA NEGRA EDITORA. Buenos Aires, 2018. Pág 98. Párrafo 1. Líneas 25-28.

(2) Bataille, George. Las Lágrimas de Eros. Tusquets. Barcelona, 1997.

(3) Las estructuras son pura ideología

https://ctxt.es/es/20170906/Culturas/14863/ctxt-david-bestue-arquitectura-reina-sofia-enric-miralles.htm

(4) Rebentisch, Juliane: Estética de la instalación. CAJA NEGRA EDITORA. Buenos Aires, 2018. Pág 98. Párrafo 1. Líneas 25-28.

Créditos fotografías cedidas por Paloma de la Cruz: 

  • Eros y Psique. Primera vigilia: Lecho de Yerba, Paloma de la Cruz. 
  • Paloma de la Cruz en su estudio por Florencia Rojas. 
  • Pulsión ornamentada, Paloma de la Cruz. 

https://palomadelacruz.com/

 

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