Oaxaca
Me interesa profundamente CIMBRA porque entiende el espacio como algo susceptible de reactivarse. No trabajan desde el cubo blanco, sino desde la ruina, desde aquello que parecía detenido. Hay algo muy poderoso en esa capacidad de convertir un lugar abandonado en un dispositivo de encuentro, de celebración y de pensamiento. Es una práctica curatorial que no solo exhibe: transforma.
Torreón
Rastro representa un gesto muy claro sobre cómo construir escena desde lo cotidiano. Operar desde la vitrina de una tienda vaquera en Torreón no es una limitación, sino una declaración. Es afirmar que el arte puede aparecer donde menos lo esperamos, dialogando con su contexto y con una comunidad específica. Esa fricción entre arte contemporáneo y entorno local me parece especialmente significativa.
Ciudad Juárez
Un dique encarna la urgencia y la potencia de la frontera. Más que un espacio de exhibición, es una plataforma que fortalece un ecosistema históricamente desplazado del centro. Me interesa su capacidad de generar circulación, tender puentes y producir desde esa tensión particular que define a Ciudad Juárez. Amplía el mapa y complejiza la narrativa del arte contemporáneo en México.
Ciudad de México
Islera es un proyecto que valoro profundamente por su dimensión de cuidado. No se trata únicamente de mostrar obra, sino de acompañar procesos, sostener prácticas de artistas mujeres emergentes y construir comunidad desde la escucha. Hay algo generoso y necesario en esa forma de trabajar.
Ciudad de México
En CROMA veo una apuesta por pensar el arte como un ecosistema compartido. Su énfasis en la producción crítica y en el acompañamiento colectivo habla de una generación que no quiere operar en aislamiento, sino construir redes, diálogo y pensamiento conjunto. Esa voluntad colaborativa es clave en el momento actual.
Mérida
Espectra resulta fundamental para ampliar la conversación hacia el sureste del país. Me interesa su voluntad de activar reflexión en torno a lo que las nuevas generaciones están imaginando y produciendo desde ese territorio. Es una manera concreta de descentralizar la mirada y expandir el mapa del arte contemporáneo en México.
Marcos Navarro es coordinador y gestor cultural con base en la Ciudad de México. Egresado de la Universidad de Monterrey con una licenciatura en Finanzas Internacionales (2005), ha desarrollado su trayectoria profesional en el cruce entre estructura organizativa, producción cultural y desarrollo de plataformas contemporáneas.
Dentro de Material, se encarga de la coordinación y organización de programas curatoriales tanto dentro como fuera de la feria. Su labor implica articular contenidos, equipos y tiempos de producción para garantizar la coherencia y ejecución de las distintas iniciativas que forman parte del proyecto, contribuyendo al crecimiento y consolidación de la feria.
Entre 2011 y 2017 fue codirector de DFC, una empresa dedicada a la creación e impulso del diseño contemporáneo. Durante ese periodo, el proyecto obtuvo reconocimiento internacional con menciones en medios como The New York Times, Wallpaper Magazine y Vogue México, consolidando su presencia en el ámbito del diseño.
De manera paralela, ha desarrollado proyectos de interiorismo y arquitectura que continúan en curso. Estos han sido publicados en revistas especializadas como AD Francia, Elle Decor Italia, AD Alemania, Purple Magazine y Openhouse Magazine, entre otras, reflejando una práctica sostenida en el ámbito del diseño y el espacio contemporáneo.
Su trayectoria se ha construido a partir de la coordinación, producción y desarrollo de iniciativas vinculadas al diseño y al arte contemporáneo, con una práctica que combina gestión, organización y proyección internacional.
Sobre por qué escogí a estos proyectos
En lugar de señalar cinco nombres puntuales, quise compartir los seis espacios que forman parte de nuestra iniciativa Proyectos, una plataforma desde la cual acompañamos y visibilizamos espacios independientes de distintas regiones de México. A través de ellos se percibe con claridad el pulso diverso, crítico y descentralizado que nos interesa impulsar desde la feria.
No se trata únicamente de una selección de participantes, sino de una postura sobre cómo entendemos el ecosistema artístico: como una red que se construye desde múltiples geografías y que necesita ser fortalecida más allá del centro.
El cambio de sede como principal logro
El cambio de sede fue, sin duda, el principal hito de esta edición. La noticia se confirmó en noviembre, lo que nos obligó a reorganizar la feria en un plazo muy reducido. Lo que inicialmente supuso un desafío logístico terminó convirtiéndose en una oportunidad estratégica: el nuevo espacio permitió una presentación óptima de las obras y generó una experiencia más articulada para galeristas y público.
La respuesta general fue muy positiva. Los galeristas presentaron proyectos sólidos, con artistas de proyección internacional, y el recorrido ofrecía una lectura clara y coherente. La energía del público fue notable desde el primer día: aunque aún no contamos con cifras definitivas, la jornada inaugural registró un récord de asistencia, alcanzando casi la mitad del total de visitantes del año anterior durante todo el fin de semana.
Este cambio de sede abre, además, una reflexión sobre el futuro de Material: hacia dónde queremos evolucionar y cómo proyectar su crecimiento en los próximos años.
Tendencias y líneas de trabajo en los proyectos de las galerías
Material no tiene un eje curatorial cerrado. La selección corre a cargo de un comité compuesto por tres galerías latinoamericanas —Embajada, Instituto de Visión y Lodos—, que trabajan desde una comprensión profunda del espíritu de la feria: propuestas de vanguardia, con artistas rigurosos y una clara proyección internacional.
Más que identificar un marco temático común, esta edición permitió observar ciertas tendencias. Destacó una presencia significativa de prácticas de carácter político, reflejo de las inquietudes actuales de muchos artistas. Mantener esa apertura y dar cabida a discursos críticos resulta fundamental para la identidad de la feria.
Cabe subrayar también la sección Generación de Proyectos, una iniciativa desarrollada mediante convocatoria abierta que permitió a seis galerías participar sin coste en la feria, acompañadas por mentores especializados. Se trata, en su mayoría, de espacios gestionados por artistas y proyectos jóvenes o autogestionados. Esta sección encarna la dimensión más experimental y prospectiva de Material.
La conversación con coleccionistas e instituciones
Aunque todavía no disponemos de informes cerrados, los comentarios de las galerías indican resultados comerciales muy sólidos, con varios stands completamente vendidos.
La respuesta fue positiva tanto para artistas emergentes como para creadores consolidados. Asimismo, registramos una asistencia récord de instituciones nacionales e internacionales, junto con un número significativo de asesores y coleccionistas extranjeros, lo que consolidó el perfil profesional de esta edición.
España, América Latina y el papel de México como puente
Creemos que Material y México funcionan como un puente hacia Latinoamérica. México es un punto central que conecta con Europa y con Estados Unidos. La mayoría de las galerías participantes provienen de Latinoamérica, y este año se incorporaron por primera vez galerías brasileñas, reforzando la presencia regional.
En el contexto posterior a la pandemia y ante la creciente saturación del calendario internacional de ferias, se percibe una progresiva regionalización del circuito artístico. En este escenario, México se consolida como un enclave estratégico.
Resulta esencial que Material funcione como plataforma de visibilidad para América Latina ante instituciones europeas y estadounidenses. La presencia de representantes institucionales españoles, entre otros, permitió ampliar ese diálogo y favorecer nuevos vínculos internacionales.
Proyección y estrategia tras el cambio de sede
El cambio de sede invita a replantear el rumbo de la feria y su modelo de crecimiento. Es momento de analizar esta edición y pensar en las necesidades de nuestra comunidad: galerías mexicanas y latinoamericanas, así como aquellas procedentes de Estados Unidos, Europa y Asia, sin perder de vista que la raíz y razón de ser de Material se encuentran en México y en la región.
En próximas ediciones nos gustaría reforzar esa identidad y repensar la programación. Este año fue especialmente robusta; en el futuro, podríamos concentrar una mayor parte de las actividades en la propia sede, con el objetivo de convertirla en un verdadero centro cultural durante la semana de la feria.
México es una ciudad extraordinariamente dinámica, lo que enriquece el contexto, pero también puede fragmentar la experiencia. Una mayor centralización podría fortalecer aún más la cohesión y la experiencia del público.