CALOR CALIMA DE CHRISTIAN LAGATA EN ARTNUEVE

Crítica sobre la exhibición de Christian Lagata (Jerez de la Frontera, 1986) desde Artnueve a C3A.

No siempre el verano se fija en la memoria como una imagen nítida. A menudo lo hace como exceso: de luz, de calor, de estímulos. Algo que dificulta el recuerdo preciso y desplaza la experiencia hacia un estado más difuso, corporal y sensorial. Esta dificultad para retener o para convertir la experiencia vital en objeto, atraviesa las últimas exposiciones del artista andaluz Christian Lagata.

Su última exposición, Calor calima, del 16 de enero hasta el 28 de febrero, en Artnueve (Murcia, España). Galería que a lo largo de su trayectoria, ha mostrado obras de artistas nacionales e internacionales integrados en el circuito del arte contemporáneo, apoyando la carrera de creadores emergentes y establecidos. Con una programación que siempre se ha caracterizado por demostrar una alta calidad y coherencia en sus proyectos, tanto en su programación, conceptualización y exhibición. Apostando por propuestas diversas en lenguaje y escala, desde exposiciones individuales hasta proyectos colectivos que ponen en diálogo distintas generaciones y prácticas artísticas.

Vista de la exposición "Calor Calima" de Christian Lagata en Artnueve. Fotografía cortesía del artista y la galería
"Sin título (cajas)", 2025, Christian Lagata en Artnueve. Instalación. Diferentes tipos de metal, tuberías de acero inoxidable, madera, cristal, mortero adhesivo, ramas y hojas secas (nidos).. Fotografía cortesía del artista y la galería
Christian Lagata, "Metal del verano", (2025) en Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A, Córdoba). Fotografía por Víctor Hugo Martín Caballero, cortesía del fotógrafo, el artista y Artnueve
Christian Lagata, "Metal del verano", (2025) en Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A, Córdoba). Fotografía por Víctor Hugo Martín Caballero, cortesía del fotógrafo, el artista y Artnueve

Calor calima no organiza la experiencia a partir de un recorrido espacial claro ni de relaciones formales entre objetos. El énfasis no está en la estructura del espacio, sino en su condición atmosférica. La arquitectura aparece como un entorno que envuelve la experiencia más que como un elemento analizable en sí mismo, algo ya característico y sello de identidad en los proyectos de Lagata. Referencias a espacios como campings, suelos de piedra blanca, paredes encaladas o luminarias de mimbre no se introducen desde un interés tipológico o histórico, sino como componentes de un estado concreto. Se trata de un presente intensificado, desprovisto de nostalgia, asociado a una experiencia estival entendida como suspensión de la distancia crítica y de la voluntad de análisis.

Calor calima se construye como una experiencia sensorial donde la visión nunca termina de estabilizarse. A lo largo de la exposición se repite la referencia al caleidoscopio como figura insistente y modelo operativo: formas geométricas que se combinan y se descomponen continuamente, generando configuraciones cambiantes que no llegan a fijarse. La mirada no se detiene en un punto concreto, sino que se desplaza de manera constante. Esta inestabilidad perceptiva se intensifica progresivamente hasta adquirir la forma de un tránsito, casi como una visión túnel que desemboca en un paisaje reconocible, aunque saturado por el exceso de estímulos: el sur, la playa, el sol y el calor extremo. El calor no funciona aquí como simple contexto climático, sino como un factor que condiciona el cuerpo y la atención, afectando directamente a la forma de percibir las muestras de la obra.

El texto de Antonio Menchén nos narra toda la experiencia expositiva, e insiste en cómo la luz altera la percepción. El sol, bajo y muy intenso, provoca un efecto de deslumbramiento que obliga a desviar la mirada para poder recuperarla después. En ese proceso, la visión se fragmenta y se multiplica. Elementos como las agujas de los pinos actúan como filtros visuales que interfieren entre la luz y el ojo, generando distorsiones. El estado descrito oscila entre una percepción alterada y una ilusión óptica producida por las propias condiciones del entorno, sin necesidad de introducir elementos 

Christian Lagata, "Metal del verano", (2025) en Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A, Córdoba). Fotografía por Víctor Hugo Martín Caballero, cortesía del fotógrafo, el artista y Artnueve
Christian Lagata, "Metal del verano", (2025) en Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A, Córdoba). Fotografía por Víctor Hugo Martín Caballero, cortesía del fotógrafo, el artista y Artnueve
Christian Lagata, "Metal del verano", (2025) en Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A, Córdoba). Fotografía por Víctor Hugo Martín Caballero, cortesía del fotógrafo, el artista y Artnueve

Lo relevante de Calor calima es que no plantea una experiencia orientada a la interpretación, sino al tránsito. No se establece una distancia clara entre el espectador y lo que ocurre; la experiencia se produce desde dentro. El espectador no adopta una posición analítica, sino que se ve expuesto a una acumulación de estímulos. En este sentido, la exposición no genera conocimiento en términos discursivos, sino un estado perceptivo y corporal. Ese estado está directamente vinculado al verano entendido no como estación, sino como condición extrema.

Desde este punto resulta pertinente poner Calor calima en relación con Metal del verano, la exposición de Christian Lagata en el C3A de Córdoba, comisariada por Marc Navarro, abierta hasta el 17 de mayo de 2026.

La muestra reúne obras en las que Lagata explora la relación entre construcción, ensamblaje y arquitectura informal, utilizando materiales industriales y estructuras derivadas de procesos productivos y arquitectónicos observados en su entorno cotidiano. La instalación transforma la sala T3 del C3A en un paisaje escultórico compuesto por intervenciones, esculturas y maquetas que remiten a sistemas de drenaje, respiraderos, vallas o cajas de control, dispositivos funcionales que normalmente permanecen invisibles. Estas piezas, organizadas a diferentes escalas y construidas con materiales reutilizados, sugieren habitáculos mínimos y ensamblajes provisionales que evocan la arquitectura marginal de zonas urbanas y sus estrategias improvisadas de cobijo.

Christian Lagata, "Metal del verano", (2025) en Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A, Córdoba). Fotografía por Víctor Hugo Martín Caballero, cortesía del fotógrafo, el artista y Artnueve
Christian Lagata, "Metal del verano", (2025) en Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A, Córdoba). Fotografía por Víctor Hugo Martín Caballero, cortesía del fotógrafo, el artista y Artnueve
"Metal del verano XXII", 2025, Christian Lagata en Artnueve. Rayogramas C41 sobre papel Fujifilm RC brillo, cristal, cartulina y alcayatas. Fotografía cortesía del artista y la galería

El título, tomado de un verso de José Manuel Caballero Bonald, subraya la relación entre el calor y la transformación de la materia metálica. Además, la exposición establece un diálogo directo con el edificio del C3A, integrando fragmentos de sus zonas técnicas, como parte del campo de observación.

Mientras Calor calima centra la atención en la percepción, el cuerpo y la experiencia inmediata, Metal del verano se desarrolla desde la materialidad y la infraestructura, enfatizando la memoria de los gestos constructivos y la interacción física con los elementos. El calor en Lagata no altera la percepción, sino que actúa sobre la materia y los procesos constructivos, evidenciando la precariedad y la provisionalidad de los sistemas que intervienen en la arquitectura.

Ambas exposiciones comparten un mismo clima estacional, pero lo activan de manera distinta. En Metal del verano, el calor tensiona la relación entre arquitectura e infraestructura; en Calor calima, el calor desestabiliza la percepción y dificulta la fijación del recuerdo. Una se sitúa del lado de la infraestructura y la inscripción material; la otra, del lado de la experiencia perceptiva. Entre ambas, el verano aparece como un territorio inestable donde convivir y recordar, no siempre son opciones seguras.

Christian Lagata, "Metal del verano", (2025) en Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A, Córdoba). Fotografía por Víctor Hugo Martín Caballero, cortesía del fotógrafo, el artista y Artnueve
Christian Lagata, "Metal del verano", (2025) en Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A, Córdoba). Fotografía por Víctor Hugo Martín Caballero, cortesía del fotógrafo, el artista y Artnueve

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