MORADO, AZUL Y MAGENTA

Solo show de la artista Adriana Berges curado por Teresa Arroyo de la Cruz en el CEART de Fuenlabrada.

El Centro de Arte Tomás y Valiente (CEART) de Fuenlabrada acoge, desde el 16 de enero y hasta el 22 de febrero, la exposición Morado, azul y magenta, un proyecto pictórico de la artista Adriana Berges (Madrid, 1992), curado por Teresa Arroyo de La Cruz. La muestra reúne más de una decena de obras realizadas en el marco del proyecto Mera Figuración, iniciado en 2023 y presentado ese mismo año en Galería de Arte A Ciegas.

Desde una posición intermedia, situada a medio camino entre figuración y abstracción, la artista propone superficies pictóricas abiertas a la interpretación del espectador. En ellas, el paisaje no se presenta como una representación cerrada o canónica, sino como una posibilidad perceptiva en constante transformación. El uso de gamas cromáticas intensas remite tanto a la tradición moderna del color —desarrollada a lo largo del siglo XX por artistas y teóricos que estudiaron su dimensión emocional y estructural— como a los sistemas cromáticos propios de la tecnología digital, basados en códigos y combinaciones matemáticas, como el Morado, azul y magenta, apenas códigos RGB, combinaciones matemáticas que iluminan la pantalla.

Vista del montaje expositivo de "Morado, azul, magenta" en el CEART. Fotografía cortesía de la artista y la comisaria
Retrato de Adriana Berges y Teresa Arroyo de la Cruz. Foto cortesía de la artista y la comisaria

Esta investigación continua en torno al color forma parte de la idiosincrasia del concepto curatorial; tal como dice la propia Arroyo de la Cruz: MORADO, AZUL, MAGENTA se erige como un escenario de percepción, donde lo digital y lo material, lo efímero y lo permanente, dialogan en intensidad y color. Cada pintura recupera su aura y se ofrece al espectador como un instante vivo, donde la luz sobre el lienzo, el movimiento de quien observa y la vibración de los colores se mezclan en una experiencia sensorial compartida. La exposición se despliega como un recorrido íntimo y dinámico por estos universos cromáticos, donde la fugacidad de lo virtual se densifica en la pintura y se transforma en presencia tangible, resonancia emocional y contemplación profunda.Así, la muestra concluye como un gesto poético y pictórico que transforma la repetición digital —un recordatorio de que cada lienzo puede hacer visible lo intangible y dar forma a la experiencia, invitando al público a habitar el color y disfrutar el tiempo con todos sus sentidos—.

Vista del montaje expositivo de "Morado, azul, magenta" en el CEART. Fotografía cortesía de la artista y la comisaria

Desde este marco teórico-conceptual amplio, este solo show establece un vínculo claro entre la historia del arte y los modos contemporáneos de creación, producción y consumo de imágenes. La pintura, con su lógica material y temporal, se confronta aquí con la repetición propia del entorno digital y con una sobreabundancia visual que interpela directamente al espectador.

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