#ROUND3, solo exhibition de Yann Leto, comisariada por Julián Mesa en Santa Catalina y enmarcada en ARTERIA Badajoz

Cuando Filippo Tommaso Marinetti escribió el Manifiesto futurista en 1908[1] dejó clara una premisa: «No hay belleza más que en la lucha.»[2] Ellos cantaban a una poesía propia revestida de rebelión, puñetazos, bofetadas y amor al peligro, a la temeridad, a la fuerza y a la velocidad. Un combate de boxeo es más hermoso que la Olympia de Manet.

La delgada línea entre la violencia y la belleza la retomará Maya Deren en su cortometraje experimental Meditation on violence (1948), donde Chao-Li Chin representa el ritual Wu-Tan, un arte marcial tradicional chino. Una visión avant-garde del cine  -y la vida- como proceso continuo, el movimiento y la violencia, que nutrirá a los artistas underground posteriores: «[…] I think that my films, putting as much stress as they do, upon the constant metamorphosis, one image is always becoming another. It is what is happening that is important in my films, not what is at any moment. […]»[3]

Maya Deren trabajó con la bailarina, coreógrafa y antropóloga Katherine Dunham, quien le avivó el deseo de comprensión de los cuerpos en movimiento y la danza, presente en la película A study in Choreography for the camera (1945). En apenas tres minutos de coreografía, el bailarín Talley Beatty nos muestra el contraste entre lo móvil-inmóvil, eternidad y fugacidad y, en definitiva, vida y muerte; Deren no retrata un combate, sino la idea abstracta de combate.

Este ballet atemporal también lo vimos en The Rumble in the Jungle el 30 de octubre de 1974 en Kinsasa, Zaire, capital de la República Democrática del Congo. El baile entre Muhammad Ali y George Foreman es el que Yann Leto rescata en el díptico que invade el altar de Santa Catalina, y que funciona como un certero puñetazo cromático en la sien. ROUND#3 nos lleva a un ring como un toro salvaje, repleto de enérgicas escenas, tan bellas como grotescas, espontáneas e inmersas en una frenética, ruidosa y cambiante realidad con el marco fundamental del deporte. Leto, como artista de multitudes, puebla a la antigua iglesia de personajes: desde los muros desacralizados hasta las alturas del coro.

Partiendo de la representación del deporte como proceso de autoconstrucción -casi como una metáfora del artista en su taller- y sumado a la incorporación de vicios cotidianos a la obra de arte, el trabajo de Leto en Santa Catalina se nos presenta como un puzzle de influencias. Desde Picasso, Grosz y el expresionismo alemán, Picabia, Géricault, hasta el cromatismo excéntrico de los cómics, los fanzines, la semilla underground y el garage punk, el art brut, James Ensor, el arte naif. Incluso los cyborgs, a través de la instalación escultórica en forma de público deshumanizado que ocupa el obsoleto coro. Pero también está Yann Leto como eje vertebrador que incorpora una multiplicidad de relatos -casi a modo de collage dispuestos a ser leídos una y otra vez por un público sediento que consume imágenes sin cesar. 

A pesar de la importancia del componente casual en su obra, el ojo de Leto no es inocente, pues las imágenes y la historia tampoco lo son, tal y como diría Rosalind Krauss en el Inconsciente óptico. «[…] El arte y la vida están más profundamente entrelazadas de lo que admiten las convenciones del museo. […]»[4] y, además, las poderosas connotaciones del arte superan lo puramente bello y estético. En la línea de Krauss, Jean Clair trata la responsabilidad del artista en su obra homónima[5]. Aquí, Clair parte de la consideración del culto del arte contemporáneo como la religión del hoy y de la doble condena que supone esa creencia ciega en la obra de arte y su valor como testimonio histórico definitivo e incuestionable. Yann Leto en su obra incorpora continuamente elementos y referencias que pueden formar parte del imaginario colectivo porque, de alguna manera, se hace eco de la sociedad excesiva y desmedida en la que vivimos. Pero, Leto no busca agradar al espectador como si su obra fuera un dogma de fe, sino desbordarlo con el exceso de información y hacerle entender su proceso creativo, trayendo el happening a la materia pictórica.

Y es que tanto el gancho de Muhammad Ali del díptico de Yann Leto en #ROUND3 como el orgasmo de la Santa Teresa en éxtasis de Bernini ejemplifican a la perfección esto. El impacto de lo sublime y la belleza en la lucha.

NOTAS AL PIE

[1] Escrito en 1908 y publicado en 1909 por el diario francés Le Figaro bajo el título de Le Futurisme.

[2] «Il n’y a de beauté que dans la lutte».

[3] «[…] Pienso que mis películas ponen el acento en la metamorfosis constante, una imagen está siempre convirtiéndose en otra. Lo importante en mis películas es lo que está sucediendo, no lo que hay en cada momento. […]» Cita extraída de El universo dereniano. Textos fundamentales de la cineasta Maya Deren (2015), originalmente escrito por Maya Deren y con Carolina Martínez como editora.

[4] Cita extraída del texto Después del fin del arte (1997) del filósofo Arthur Coleman Danto.

[5] La responsabilidad del artista (1997), Jean Clair.

Fotografías por SIROCOMAG de la inauguración de #ROUND3 en Santa Catalina, Badajoz

 

+ info sobre Yann Leto y sus próximas exhibiciones 

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