Sirocomag issue#8

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* Envío internacionales (Francia, Italia, Alemania, Irlanda, Reino Unido, Portugal, EEUU, México, Argentina) y nacionales especiales (Islas Canarias, Islas Baleares, Ceuta y Melilla) disponibles. Para más información, escríbenos a distribucion@sirocomag.com

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En el mítico título El Monte (1954) de Lydia Cabrera, atendemos a la particular idiosincrasia que ella remite al negro cubano, apegado a lo que la etnóloga define como el “corazón de monte”, donde monte y deidades se encuentran en un sentido ontológico, definitivamente ligados y entrelazados de manera indivisible. Se despierta allí una idea canónica del monte y el bosque como espacios eminentemente sacros porque es donde se avistan a dioses y espíritus: Todo se encuentra en el monte –los fundamentos del cosmos–, y todo hay que pedírselo al monte, que nos lo da todo, dice Cabrera, citando a su yerbero Sandoval. El bosque, el paisaje y su reflejo en la cultura contemporánea como formas de apego a la identidad, como refugio en (y, de) la ruina urbana. «Neotropicalismo: entre la ruina y el bosque», vertebra sirocomag8 desde un prisma amplio que, a nivel nacional asomaba superficialmente con el Pabellón español en Venecia en 2024, pero que ya mostraba sus huellas desde décadas atrás. Un número en el que se conecta Adriana Varejão a Janaina Tschäpe, pero también con Claudia Andujar, Firelei Báez, Marlon de Azambuja, Iván Argote, Tania Candiani, el gótico tropical, Gisela Colón –artista de la portada y contraportada– o, las expediciones botánicas transatlánticas del siglo XIX o Kristoffer Ardeña. 

En el presente lustro, tras la pandemia global de la covid-19, algunos avispados colegas han observado el acercamiento a la naturaleza como temática del arte más emergente como un signo de resistencia al progresismo urbanita post-industrial.

Al respecto, así de entrada, podríamos decir que estamos de acuerdo en que ha “renacido”, un síntoma narrativo de acercamiento a lo medio ambiental desde lo rural, tal vez como refugio, tal vez como estrategia evasiva, o tal vez como táctica de identidad; y por ende, nicho de mercado que de “lo natural espera hablen ciertas culturas no post-industriales”, o todavía “asilvestradas”. Porque llamarlas “asalvajadas” nos parece demasiado despectivo, aunque sea como realmente en el pensamiento desarrollista neo-liberal, les resuenan. O casi les chirría.

Extraído de VERDE, QUE TE QUIERO VERDE, ensayo de Omar-Pascual Castillo para sirocomag issue 8

Algo late en las materialidades que nos ofrece este artista, no porque simulen vida, sino porque alteran la nuestra; porque nos devuelven la pregunta de qué tipo de relación acabamos de establecer con aquello que creemos mirar. Lo importante no es el objeto artístico, sino la experiencia que se vehicula a través de nosotrxs. De forma que, ¿cómo podemos definir el vínculo con una obra que no se deja reducir a objeto, que ocupa el espacio como una presencia y que, al devolvernos la mirada, convierte la percepción en un problema físico, sensible y político?

Extraído de TRANSITAR CON LAS MANOS, RESQUEBRAJAR CON EL OJO, ensayo de Dalia de la Rosa sobre la obra de Marlon de Azambuja para sirocomag issue 8

El arte de Iván Argote obedece a un plan, certero y múltiple, capaz de reactivar el sentido de la naturaleza, la ciudad, las paredes, los edificios, los jardines. Todo ello, a base de combinar esculturas, instalaciones, ensamblajes o fotografías; casi siempre apelando a materiales tan diversos como los espejos, el mármol, las rejas, la vegetación o las piedras.

Por encima de todos, el material principal del que se nutre esta obra es el tiempo. Las distintas maneras con las que asume el paso de los años, la rara combinación entre un siglo y un instante, entre la eternidad y un lapsus.

Extraído de MONUMENTOS DEL TIEMPO, ensayo de Iván de la Nuez sobre la obra de Iván Argote para sirocomag issue 8

 

PORTADA: Obra de Gisela Colón, Ríos de Oro y Polvo (Parabolic Monolith Aurus Pulvum), 2017–2025. Bosque Nacional El Yunque, Río Grande, Puerto Rico. Fotografía: Adriana Vázquez Acevedo. Cortesía de la artista. © Gisela Colón. En colaboración con Walter Otero.

CONTRAPORTADA: Obra de Gisela Colón, The Future Is Now (Parabolic Monolith Iridium), 2020. Fibra de carbono aeroespacial recubierta con pigmentos minerales dicroicos, 7,6 × 2,4 × 3 m. Desert X AlUla, Arabia Saudí. Fotografía: Lance Gerber Studio. Cortesía de la artista. © Gisela Colón. En colaboración con Walter Otero.

 

Artistas y colaboradores del número:

Afonso Albano / Ana Sofía Battle / Archivo Bruma Cine / Lina González / Blanca Tejerina / Claudia Andujar / Dalia de la Rosa / Daniel H. Rey / Daniel Otero Torres / Edwin Monsalve / Eva Pintiado Rapado / Firelei Báez / Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano / Gabriela Bettini / Gisela Colón / Iván Argote / Iván de la Nuez / Janaina Tschäpe / Jawaad Issoop / José Gamarra / Jun Martínez / Kristoffer Ardeña / Manuel Minch / Marlon de Azambuja / Mati Jhurry / Nohemí Pérez / Omar-Pascual Castillo / Raúl Cordero / Real Jardín Botánico (Archivo) / Richard Mosse / Sarker Protick / Sandra Cinto / Suset Sánchez Sánchez / Tania Candiani / Teresa Arroyo de la Cruz / Victoria Ríos / Wawi Navarroza

 

Editada por Lucía Gómez, Sergio Bolaños, Omar-Pascual Castillo y Eva Pintiado Rapado

 

Fotografía de la página principal: Claudia Andujar

 

•Proyecto financiado por la Unión Europea-Next Generation EU

•Con la colaboración de:

•Este proyecto ha recibido una ayuda a la edición, del Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura

•Colaborador del centenario del nacimiento de Franco Pinna (Archivo Franco Pinna, Roma)

 

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